martes, 22 de febrero de 2011

De distancias, cercanías, literaturas y otras sherbas...

Todo es relativo. La distancia entre este post y la primera persona que lo lea es relativa. La cercanía entre mis dedos y este teclado es relativa.
Cuando leo algo que me toca profundamente, ¿cuán lejos puede estar el autor aunque lleve más de veinte años muerto?
Cuando una persona sentada junto a mí en el autobús, no tiene problemas en tirar basura por la ventanilla, ¿cuán cerca está de mí?
Estos relatos de a ratos no harán que estemos más cerca, pero si nos encontrarán juntos por más tiempo. Acercarán amigos que no sabíamos que teníamos y nos alejarán de todo aquello que a pesar de ocupar nuestro mismo espacio, no forma parte de nuestro mundo.


¡Qué ganas de escribir, de leer y de que me lean! Sincronicemos teclados... ¡Qué comience pues!

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